
En el amor no podemos ir contra la marea ni contra la corriente, aunque queramos no podemos controlar su fuerza. Hay quienes pelean desenfrenadamente por evitar este sentimiento tan puro...estos son quienes más sufren, porque no admiten lo que sienten...no aceptan el llamado del amor. Cuando peleamos contra nuestros sentimientos se nos descalabra el alma, es una lucha inútil... A los sentimientos hay que dejarlos fuir y salir a flote. ¿Porqué cohibirnos? si podemos disfrutar del sólo hecho de amar...también de ser amados... aunque a veces nos hace malas jugadas, el amor es maravilloso...Debemos regocijarnos del amor dentro de nosotros mismos; aún cuando no sea correspondido. Se disfruta de este sentimiento desde dentro hacia afuera...cuando el amor se manifiesta repercute en lo que hacemos, en nuestra vida cotidiana y todos nuestros momentos, de ese modo todo a nuestro alrededor se vuelve mágico. Lo importante es amar. No importa en donde estemos, el amor se desplaza, llega y envuelve con su manto suave a quien le acepta y le extiende sus brazos... Así es el amor. Lástima que muchos nunca hayan llegado a sentir el éxtasis del amor, pues su ego no les deja ver más allá de donde sus horizontes les permiten... y sufren desconsoladamente sin dejarlo salir, porque para ellos es una debilidad... y lo peor... sufren en soledad. El amor hay que aceptarlo y sentirlo tal cual es, puro... con la pureza que arropa el alma y la vuelve plena; pues es imposible controlar las fuerzas de la naturaleza del Amor.

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