
Quiero amar a un hombre que pueda montar mis arreos, ni siquiera con estribos para el salto; que no tema que mi galope impulse garantías para el equilibrio.
Quiero amar a un hombre sin condiciones, que viole mi puerta en las madrugadas, porque aún sigue virgen a la espera de una mano que le sorprenda.
No quiero ser ni su amante ni su esposa;
le propongo ser su cómplice.
Que crea en la fidelidad, pero en otro sentido,
desapareciendo los absurdos que hoy la justifican;
no se puede ser fiel a fetiches.
Si lograra conquistar el alma de ese hombre, entonces segura estaré que no le apenaría ser visto por mi en los horas críticas del baño y vendría cuando lo necesitara, aunque no esté dispuesto para la viril erección porque esté cansado.
Quiero a un hombre que no ignore que amo su cansancio
tras la vigilia del trabajo diario.
Quiero a un hombre que guarde lo extraordinario,
como sus olores en los sitios más recónditos.
Un hombre que no tenga que hacer preguntas, abolirlas todas; porque nadie tiene derecho a cuestionar la mitad de una vida cuando una ha llegado a ella en el último viaje
y por lista de espera.
No quiero un hombre para que me represente
ni me deje una pensión cuando muera.
Quiero a un hombre que a diferencia de los más recalcitrantes de su género, sea tierno,
que ocasione orgasmos en mi espíritu.
Que me devuelva el susto, ese frío que atravieza el estómago como cuando por primera vez un varón apretó mi mano.
Quiero amar a a un hombre y ser yo su única cómplice; tambien querer a las personas que lo amen y a quienes ame él, serán como parientes por parte del amor.
Si llegara a amarme como pretendo amarle, tendríamos fuerzas para garantizar la paz universal, por eso no justifico mi amor clandestino, ni con traumas de la niñez, ni con la soledad, con quien me entiendo perfectamente.
No estoy pidiendo permiso para ser feliz,
tengo derecho a serlo.
Si después este amor muriera por desamor,
que nadie se atreva a hablar de derrota.
La victoria de este amor estaría conseguida en su existencia, su desprendimiento, su valentía a prueba de prejuicios de los amigos que subestiman, de las vacilaciones del Amado.
En Fin, simplemente quiero amar a un Hombre.

1 comentario:
hermana mia eso esta perfecto, profundo, bello, eso es lo toda mujer realmente desea, te quiero mucho
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